Viviana da mota

Viviana Da Mota vive en Irapuato, Guanajuato. MEX.
vivianadamota@gmail.com

Sin destino

I.

Conozco el amor indómito, lo he padecido

le he abrazado tan fuerte hasta matarlo.

Ese amor culpable, sin cura, melancólico

e x t r a v a g a n t e

desesperado, ambiguo, solitario y estremecedor.

 

Amor que de la risa al llanto un soneto de lágrimas imploras.

 

Germinas

              llueves

                       mueres

                                 matas.

 

Amor irrepetible.

 

Un amor perturbador de presagios fatales

de besos felinos,

muy parecido a la muerte.

 

II.

Yo vi sus ojos y no hubo más visiones

que nosotros, devorándonos

impacientes la carne,

el pensamiento,

la paz.

 

En su boca habitaba y aquel paisaje

de su lengua, buscando hacer una tormenta

entre mis mares, me hizo vulnerable.

 

III.

Nos volvimos desierto

y la arena en los ojos nos dejó ciegos.

Fuimos entonces

los amantes sin destino

dos dunas ajenas

en aquella inmensidad inexplicable.

 

Amores perdidos.

-preludio-

Ir al encuentro inmaculado, soñado en la memoria

rozar apenas la sorpresa del vacío

tu sonrisa compulsiva en un laberinto inevitable.

Inútil paisaje, el poema sugerente de tu cuerpo

la desgracia de las horas perdidas.

-fuga-

Huyo de ti como fugitiva

todavía con la tristeza entre los labios o la rabia.

-interludio-

El dolor florece algunas veces

al evocarte se marchita

vuelve.

febrero, 2013. 

 

 

Te he recorrido en sueños.

                I

Te he recorrido en sueños

embelesada y salvaje,

fascinada de habitarte entre las piernas

con una ansiedad desconocida,

dulzura y furia

son todos los besos que te buscan

en un tacto a ciegas sobre tu cuerpo,

el tacto está intacto,

y en cada esquina veo tu rostro

en la cara de los que no sueño

en las caricias de quien me toca

y cuando me toco.

Hay en mi ser

versos inagotables que se aparean,

trasmutan,

se despiertan con tu nombre,

te inmortalizan.

                 II

Nosotros tenemos nuestras propias agonías

                III

Quédate en mi.

2012

"Para entonces fuimos un poco de nostalgia con necesidad de compartir."
"Algún día nos agradeceremos el tiempo perdido."